
Una de las preguntas más importantes de la vida cristiana es aprender a distinguir cuándo algo viene de Dios, cuándo procede de nuestros propios pensamientos, deseos o emociones y cuándo puede alejarnos de Él.
Los católicos llamamos a este proceso discernimiento espiritual.
No todo lo que sentimos es una inspiración de Dios. No todo lo que nos parece bueno es necesariamente voluntad de Dios. Y tampoco debemos pensar que cualquier dificultad, sufrimiento o contratiempo es una señal de que Dios no está con nosotros.
La Iglesia Católica nos enseña que debemos aprender a discernir (a distinguir) con la ayuda del Evangelio, la oración, la conciencia, la razón y el acompañamiento espiritual.
1. ¿Cómo reconocer lo que viene de Dios?
Hay algunas señales que nos pueden ayudar.
1. Nos acerca al amor
Lo que viene de Dios nos ayuda a amar más, perdonar, comprender, respetar y preocuparnos por los demás.
«Dios es amor» (1 Juan 4,8).
2. Está de acuerdo con el Evangelio
Dios no puede inspirarnos algo que contradiga las enseñanzas de Jesús. Una decisión que implica mentir, humillar, engañar o hacer daño no puede justificarse diciendo que viene de Dios.
3. Produce paz interior y buenos frutos
Una inspiración auténticamente cristiana puede exigir sacrificios, pero no nos conduce al odio, la desesperación o el desprecio hacia los demás.
«Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7,16).
4. Nos hace mejores personas
Nos impulsa a ser más humildes, generosos, pacientes, justos y responsables.
5. Respeta nuestra libertad y responsabilidad
Dios invita, llama y propone; no necesita manipularnos ni obligarnos a actuar mediante el miedo.
2. ¿Cómo reconocer lo que no viene de Dios?
También existen actitudes, pensamientos e impulsos que debemos examinar cuidadosamente.
| Cuando algo nos conduce a… | Debemos preguntarnos… |
|---|---|
| El odio y el rencor | ¿Estoy alejándome del amor de Dios? |
| La mentira y el engaño | ¿Estoy actuando contra la verdad? |
| La soberbia | ¿Me creo superior a los demás? |
| La venganza | ¿Estoy dejando de lado el perdón? |
| El egoísmo | ¿Solo estoy pensando en mí? |
| La injusticia | ¿Estoy perjudicando a alguien? |
| La desesperación | ¿Estoy perdiendo la confianza y la esperanza? |
| La manipulación | ¿Estoy utilizando a Dios para imponer mi voluntad? |
Una precisión importante: experimentar miedo, tristeza, enfado o dudas no significa que estemos alejados de Dios. Son emociones humanas. Lo importante es qué hacemos con ellas y hacia dónde nos conducen.
3. ¿Qué dice la Biblia sobre el discernimiento?
La Sagrada Escritura nos ofrece criterios muy claros.
| Cita bíblica | Enseñanza |
|---|---|
| 1 Juan 4,1 | No debemos creer cualquier espíritu; hay que examinarlos. |
| Mateo 7,16-20 | Por sus frutos se reconoce la calidad de un árbol. |
| Gálatas 5,22-23 | Los frutos del Espíritu son amor, alegría, paz, paciencia, bondad, etc. |
| Romanos 12,2 | Debemos renovar nuestra mentalidad para descubrir la voluntad de Dios. |
| Filipenses 4,8 | Debemos buscar lo verdadero, noble, justo y digno de alabanza. |
| Santiago 3,17 | La sabiduría que viene de lo alto es pura, pacífica, comprensiva y misericordiosa. |
Especialmente importante es Gálatas 5,22-23: los frutos del Espíritu Santo constituyen una referencia fundamental para el discernimiento cristiano.
4. Siete preguntas para saber si algo viene de Dios
Antes de tomar una decisión importante, podemos hacernos estas preguntas:
- ¿Lo que estoy pensando o haciendo está de acuerdo con las enseñanzas de Jesús?
- ¿Me ayuda a amar más a Dios y a los demás?
- ¿Estoy buscando el bien de todos o solamente mi propio beneficio?
- ¿Estoy actuando desde la generosidad o desde el egoísmo?
- ¿Me conduce a la verdad o necesito engañar para conseguirlo?
- ¿He rezado y reflexionado suficientemente antes de decidir?
- ¿Podría explicar esta decisión delante de Dios con tranquilidad y sinceridad?
No se trata de que todas las respuestas sean fáciles. El discernimiento requiere tiempo, sinceridad y madurez cristiana.
5. Tres posibles orígenes de nuestros pensamientos e impulsos
Desde la espiritualidad católica podemos distinguir tres ámbitos:
1. Dios
La inspiración del Espíritu Santo
Nos orienta hacia el amor, la verdad, la justicia, la misericordia, la conversión y el bien.
2. Nuestra propia naturaleza
Nuestros pensamientos, deseos y emociones
Pueden ser buenos, equivocados o estar condicionados por nuestros intereses, experiencias, heridas, miedos y expectativas.
3. El mal
La tentación y aquello que nos aparta de Dios
Puede presentarse mediante el egoísmo, el odio, la mentira, la soberbia, la injusticia y la tentación de hacer el mal.
Hay que tener presente que no siempre podemos identificar inmediatamente el origen de un pensamiento. Por eso, la Iglesia recomienda no precipitarse en las conclusiones.
6. Cinco herramientas que propone la Iglesia para discernir
- La oración: hablar con Dios y pedir luz al Espíritu Santo.
- La Palabra de Dios: contrastar nuestros pensamientos con el Evangelio.
- La conciencia bien formada: utilizar la razón y los principios morales cristianos.
- La dirección espiritual: consultar con un sacerdote o una persona preparada en espiritualidad.
- El tiempo y los frutos: observar qué consecuencias produce nuestra decisión.
El papa Francisco, especialmente en su exhortación apostólica Gaudete et Exsultate y en sus catequesis sobre el discernimiento, ha insistido en la necesidad de aprender a reconocer la voz de Dios en medio de tantas voces que escuchamos cada día.
7. Una oración para pedir discernimiento
Señor, enséñame a reconocer tu voz
Señor Jesús:
Dame sabiduría para distinguir lo que viene de Ti y lo que nace de mis propios intereses.
Ayúdame a no confundir mis deseos con tu voluntad, mis miedos con tus advertencias ni mis impulsos con tus inspiraciones.
Dame un corazón humilde para reconocer mis errores, valentía para elegir el bien y generosidad para amar a los demás.
Espíritu Santo, ilumina mi inteligencia, fortalece mi conciencia y guía mis decisiones.
Que mis pensamientos, palabras y obras estén cada día más cerca del Evangelio.
Amén.
8. Una enseñanza fundamental para nuestra vida cristiana
No debemos preguntarnos solamente: «¿Esto me hace sentir bien?».
La pregunta verdaderamente cristiana es:
«¿Esto me ayuda a amar más, a vivir en la verdad, a hacer el bien y a seguir a Jesucristo?».
Porque no todo lo que nos agrada es bueno, ni todo lo que nos cuesta es malo. A veces, hacer la voluntad de Dios exige renunciar a nuestros intereses, reconocer nuestros errores, pedir perdón o cambiar de actitud.
El verdadero discernimiento no consiste en buscar señales extraordinarias en cada acontecimiento de nuestra vida, sino en aprender a reconocer a Dios en el Evangelio y en los frutos concretos de nuestras decisiones.
Propuesta para la formación pastoral
Este tema puede convertirse en una sesión de la Escuela de Cristianos o de la Escuela de Vida con el título:
«Discernir la voluntad de Dios: aprender a distinguir su voz de nuestros propios deseos».
La pregunta para el diálogo en grupo podría ser:
¿Cuántas veces justificamos nuestras decisiones diciendo que Dios quiere algo, cuando en realidad estamos haciendo lo que nosotros queremos?
Es una cuestión muy importante para la madurez de la fe y para evitar que utilicemos el nombre de Dios para justificar nuestros intereses personales.
Vea también: Vida de fe y Espiritualidad
