
Para entender de manera clara y sencilla Mateo 16, 13-20, podemos resumirlo en cuatro preguntas fundamentales:
1. ¿Quién dice la gente que es Jesús?
Jesús pregunta a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Los discípulos responden que unos dicen que es Juan el Bautista, otros Elías, Jeremías o alguno de los profetas.
Es decir, la gente reconoce que Jesús es alguien extraordinario, pero todavía no comprende plenamente quién es.
2. Y Jesús hace una pregunta mucho más importante
Jesús cambia la pregunta:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Esta pregunta no es solamente para los discípulos. También es para cada uno de nosotros.
No pregunta qué hemos aprendido sobre Jesús, ni qué dice la Iglesia, ni qué piensa nuestra familia.
Pregunta:
«¿Quién soy yo para ti?»
Porque se puede conocer muchas cosas sobre Jesús y, sin embargo, no tener una relación personal con Él.
3. Pedro descubre quién es Jesús
Pedro responde:
«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
Pedro reconoce que Jesús no es simplemente un profeta, un maestro o un hombre bueno.
Es el Mesías, el Salvador esperado, y es el Hijo del Dios vivo.
Jesús le dice que ese descubrimiento no procede simplemente de la inteligencia de Pedro:
«Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo».
Aquí encontramos algo muy importante:
La fe es un don de Dios que nos permite descubrir quién es realmente Jesús.
4. Jesús confía una misión a Pedro
Jesús continúa:
«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
Jesús da a Pedro una responsabilidad especial dentro de la Iglesia.
Y añade:
«Te daré las llaves del reino de los cielos».
Las llaves representan autoridad y responsabilidad. Pedro recibe la misión de servir, cuidar y guiar a la comunidad de los discípulos.
¿Qué nos enseña hoy este Evangelio?
El Evangelio nos invita a hacer tres cosas:
1. Preguntarnos quién es Jesús para nosotros.
No basta con saber cosas sobre Él. Hay que preguntarse si realmente ocupa un lugar importante en nuestra vida.
2. Pedir el don de la fe.
Como Pedro, necesitamos que Dios nos ayude a reconocer a Jesús y confiar en Él.
3. Comprender que la fe implica una misión.
Pedro no recibe un privilegio para sí mismo. Recibe una responsabilidad para servir a los demás.
La idea central
Jesús no quiere solamente saber qué hemos oído hablar de Él. Quiere saber qué significa Él para nuestra vida.
La pregunta que queda abierta para cada cristiano es:
«Y tú, ¿quién dices que soy yo?»
Y quizá la pregunta más profunda sea:
¿Qué cambiaría en mi vida si realmente creyera que Jesús es el Hijo del Dios vivo?
Vea también: Formación Bíblica y Para entender el Evangelio de cada domingo
