Origen del contenido

La Biblia en la configuración del cristianismo en los primeros siglos. Marcelo Merino

El término «cristiano», con el que se designa habitualmente a los miembros de la comunidad originada por el Evangelio de Cristo no es frecuente ni común en la época de sus orígenes. Por lo que respecta a su aparición en el Nuevo Testamento, el nombre «cristiano» es usado únicamente en tres ocasiones (Hch 11, 26; 26, 28; 1 P 4, 16), mientras que son otros los términos más frecuentes para significar a los que han elegido el Evangelio como norma de vida. Éstos son llamados comúnmente «santos» (59 veces), «hermanos» (109 veces, exceptuando las formas de vocativo), «discípulos» (usado hasta 29 veces sólo en los Hechos), o incluso «seguidores del camino» (Hch 9, 2). Así pues, la denominación «cristiano» no es la más acostumbrada ni siquiera la primera en el orden cronológico.

En efecto, la noticia del nuevo nombre atribuido a los discípulos de Cristo la da san Lucas en el contexto de la predicación a los paganos de Antioquía por parte de los discípulos del Evangelio fugitivos de Jerusalén, con motivo de la persecución originada por los judíos. El texto lucano dice expresamente: «Estuvieron juntos en aquella iglesia un año entero y adoctrinaron a una gran muchedumbre. Fue en Antioquía donde los discípulos recibieron por primera vez el nombre de cristianos» (Hch 11, 26). De este verso, se discute casi todo: la primera dificultad proviene de la autenticidad misma del verso, que aparece como anacrónica y extraña al contexto, según el pensamiento de Lipsius. Estas dudas serán resueltas por la crítica posterior de Spicq, y otras dificultades, derivadas por el tipo de nombre, serán resueltas por los investigadores de modos diferentes, sin tener que recurrir a la supresión del pasaje en cuestión.

Lo que nos proponemos en estas páginas es saber qué es un cristiano. ¿Cuándo uno es cristiano? ¿Qué es lo que un judío o un pagano –antioqueno o romano– reconoce en un ser humano para denominarlo cristiano? Y también nos preguntamos, ¿cómo se autodefine el cristiano a sí mismo? ¿Cuáles son las características que distinguen a un cristiano verdadero del que no lo es? En definitiva, ¿cómo se construye la identidad cristiana, tanto individual como colectivamente? En los primeros siglos de la Iglesia la identidad del cristiano, y también la autoconciencia del verdadero cristianismo se define por la contraposición con los demás contemporáneos, con los «otros». En el contexto de la cita lucana de los Hechos de los Apóstoles se pueden distinguir tres clases de personas: los perseguidores que son los judíos; los perseguidos, es decir los denominados cristianos, y aquellos a quienes se dirige la predicación, o sea, los paganos.

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