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Fe católica. Qué es la Tradición para la Iglesia católica

Para nosotros los católicos Dios se da a conocer a los seres humanos a través de la Sagrada Escritura (la Biblia) y la Sagrada Tradición. ¿Qué es la Tradición de la Iglesia?

Para la Iglesia católica, la Palabra de Dios y la Sagrada Tradición no son dos realidades enfrentadas ni dos fuentes distintas de la fe. Son dos formas inseparables mediante las cuales Dios ha querido comunicar y conservar su única Revelación. Comprender esta diferencia ayuda a entender cómo Dios sigue hablando hoy a su Iglesia.

¿Qué es la Palabra de Dios?

La Palabra de Dios es todo lo que Dios ha querido revelar a la humanidad para nuestra salvación.

Su centro no es un libro, sino una Persona: Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre.

Como dice el Evangelio de san Juan:

Jesús es la Palabra definitiva del Padre. Todo lo que dijo, hizo y enseñó revela quién es Dios y cuál es su plan de salvación.

Por tanto, la Palabra de Dios comprende:

  • la Revelación realizada por Dios en la historia;
  • la enseñanza de Jesucristo;
  • la predicación de los apóstoles;
  • esa Revelación transmitida por escrito y de forma viva en la Iglesia.

¿Qué es la Sagrada Escritura?

La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo.

Está formada por los 73 libros de la Biblia:

  • 46 del Antiguo Testamento.
  • 27 del Nuevo Testamento.

La Biblia contiene fielmente la Revelación que Dios quiso dejar escrita para todas las generaciones.

Podemos decir que:

Pero la Palabra de Dios es más amplia que la Biblia, porque antes de escribirse ya era anunciada y vivida por los apóstoles.

¿Qué es la Sagrada Tradición?

La Sagrada Tradición es la Palabra de Dios transmitida de forma viva por los apóstoles y conservada por la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo.

Es todo aquello que los apóstoles recibieron directamente de Jesucristo y que comunicaron:

  • predicando;
  • celebrando los sacramentos;
  • organizando la Iglesia;
  • enseñando la fe;
  • viviendo el Evangelio.

Mucho de ello quedó escrito en la Biblia; otras enseñanzas y prácticas apostólicas fueron transmitidas oralmente y permanecen vivas en la Iglesia.

La Tradición no añade nuevas revelaciones, sino que conserva y transmite fielmente la única Revelación de Cristo.

Una comparación muy sencilla

Imaginemos que un profesor da un curso durante un año.

Al finalizar:

  • entrega un libro con sus enseñanzas;
  • además, sus alumnos conservan todo lo que aprendieron escuchándolo, haciendo prácticas y conviviendo con él.

El libro y la enseñanza vivida proceden del mismo profesor.

Algo semejante ocurre con la Revelación cristiana:

  • La Sagrada Escritura es la enseñanza escrita.
  • La Sagrada Tradición es la enseñanza vivida y transmitida.

Las dos proceden de Cristo.

¿Qué fue primero?

Históricamente ocurrió así:

  1. Jesucristo predicó.
  2. Los apóstoles escucharon sus enseñanzas.
  3. Los apóstoles comenzaron a predicar por todo el mundo.
  4. Nacieron las primeras comunidades cristianas.
  5. Años después se escribieron los Evangelios y los demás libros del Nuevo Testamento.
  6. Finalmente, la Iglesia reconoció cuáles eran los libros inspirados.

Es decir:

¿Se pueden separar Escritura y Tradición?

No.

La Iglesia enseña que son inseparables.

La Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición forman un único depósito de la Palabra de Dios.

La Escritura ayuda a comprender la Tradición.

La Tradición ayuda a interpretar correctamente la Escritura.

Ambas se iluminan mutuamente.

¿Qué hace el Magisterio?

Jesucristo confió a los apóstoles y a sus sucesores la misión de custodiar e interpretar fielmente la Revelación.

Ese servicio recibe el nombre de Magisterio.

Su misión no es inventar doctrinas nuevas, sino:

  • conservar la fe;
  • explicarla;
  • defenderla de errores;
  • transmitirla íntegra a cada generación.

Un ejemplo práctico

Pensemos en la Eucaristía (la Misa).

Jesús la instituyó en la Última Cena.

Los apóstoles comenzaron a celebrarla inmediatamente.

Durante años la Iglesia celebró la Eucaristía antes de que se escribieran los Evangelios.

Más tarde, los Evangelios pusieron por escrito las palabras de Jesús sobre la Eucaristía.

Así vemos cómo:

  • la Tradición conservó la celebración viva;
  • la Escritura recogió por escrito esa misma realidad.

No son dos enseñanzas distintas, sino dos modos complementarios de transmitir el mismo misterio.

Un esquema fácil de recordar

Realidad¿Qué es?Origen
Palabra de DiosToda la Revelación de Dios culminada en Jesucristo.Dios
Sagrada EscrituraLa Palabra de Dios escrita bajo inspiración del Espíritu Santo.Dios
Sagrada TradiciónLa Palabra de Dios transmitida y vivida por los apóstoles y la Iglesia.Dios
MagisterioEl servicio del Papa y los obispos para custodiar e interpretar auténticamente la Revelación.Instituido por Cristo

En resumen

La Palabra de Dios es la Revelación que Dios ha dado al mundo y que alcanza su plenitud en Jesucristo. Esa única Palabra llega hasta nosotros de dos modos inseparables: la Sagrada Escritura, que es la Palabra de Dios escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición, que es esa misma Palabra transmitida de forma viva por los apóstoles y conservada fielmente por la Iglesia. Ambas forman un único depósito de la fe, cuya interpretación auténtica corresponde al Magisterio de la Iglesia.

En una frase sencilla:

La Tradición (con mayúscula) es uno de los conceptos más importantes de la fe católica y, al mismo tiempo, uno de los más malentendidos. Muchas personas piensan que la Tradición son simplemente costumbres antiguas o prácticas que se han repetido durante siglos. Sin embargo, para la Iglesia católica la Tradición es mucho más que eso.

¿Qué es la Tradición?

La Tradición es la transmisión viva de la Palabra de Dios, que Jesucristo confió a los apóstoles y que ellos entregaron a la Iglesia bajo la acción del Espíritu Santo.

En otras palabras:

  • Jesús enseñó muchas cosas de palabra.
  • Los apóstoles las aprendieron directamente de Él.
  • Después las transmitieron predicando, celebrando los sacramentos y viviendo la fe.
  • La Iglesia ha conservado fielmente ese tesoro hasta nuestros días.

La Tradición es, por tanto, la vida de la fe que pasa de generación en generación desde los apóstoles hasta nosotros.

Una comparación sencilla

Imaginemos una familia.

Un abuelo cuenta a sus hijos la historia de la familia, les enseña valores, maneras de vivir, consejos y experiencias. Algunas quedan escritas en un cuaderno, pero muchas otras se transmiten hablando y viviéndolas.

Con el paso de los años:

  • unas cosas están escritas;
  • otras se conservan porque todos las han recibido fielmente.

Las dos proceden del mismo origen.

Algo parecido sucede con la Revelación de Dios.

La Revelación llegó por dos caminos inseparables

Dios nos ha dado una única Revelación, que ha llegado a la Iglesia mediante:

  • La Sagrada Escritura, que es la Palabra de Dios escrita.
  • La Sagrada Tradición, que es esa misma Palabra transmitida y vivida en la Iglesia.

No son dos revelaciones distintas.

Son dos formas inseparables de transmitir el mismo Evangelio.

¿Por qué existe la Tradición?

Porque Jesús no escribió ningún libro.

Tampoco mandó a sus apóstoles:

Lo que les dijo fue:

Durante muchos años:

  • los apóstoles predicaban,
  • celebraban la Eucaristía (la Misa),
  • bautizaban,
  • enseñaban la doctrina,
  • organizaban las comunidades.

Todo esto sucedía antes de que existiera el Nuevo Testamento completo.

Primero existió la Iglesia.

Después fueron escribiéndose algunos libros.

Y finalmente la Iglesia reunió esos libros inspirados formando el Nuevo Testamento.

¿Qué contiene la Tradición?

La Tradición conserva todo aquello que los apóstoles recibieron de Cristo y del Espíritu Santo.

Por ejemplo:

  • la correcta comprensión de la fe;
  • la celebración de los sacramentos;
  • la liturgia;
  • la organización de la Iglesia;
  • la enseñanza moral;
  • la interpretación auténtica de la Escritura;
  • las profesiones de fe (el Credo);
  • muchas enseñanzas apostólicas transmitidas desde el principio.

Tradición no significa “costumbres”

Aquí conviene distinguir dos cosas.

La Tradición (con mayúscula)

Es divina y apostólica.

No cambia en su contenido esencial.

Forma parte del depósito de la fe.

Las tradiciones (con minúscula)

Son costumbres humanas.

Por ejemplo:

  • cantar determinados himnos;
  • hacer procesiones;
  • vestir ciertos ornamentos;
  • celebrar algunas fiestas locales;
  • rezar determinadas devociones.

Estas pueden cambiar con el tiempo.

No pertenecen al núcleo de la Revelación.

¿Dónde habla la Biblia de la Tradición?

La misma Biblia enseña que no todo fue escrito.

Por ejemplo, san Pablo dice:

(2 Tesalonicenses 2,15)

Observemos que san Pablo pone al mismo nivel:

  • la enseñanza escrita;
  • la enseñanza transmitida oralmente.

También escribe:

(1 Corintios 11,2)

La palabra “tradición” significa precisamente lo que se entrega.

¿Quién garantiza que la Tradición sea fiel?

Jesucristo prometió el Espíritu Santo a la Iglesia.

Ese Espíritu guía a la Iglesia para conservar íntegramente el depósito de la fe.

Por eso la Iglesia no inventa nuevas verdades.

Su misión consiste en:

  • custodiar;
  • explicar;
  • transmitir;
  • defender

lo que recibió de Cristo.

La Iglesia habla de tres realidades inseparables.

1. La Sagrada Escritura

Es la Palabra de Dios escrita bajo inspiración del Espíritu Santo.

2. La Sagrada Tradición

Es la misma Palabra transmitida de forma viva desde los apóstoles.

3. El Magisterio

Es la misión confiada al Papa y a los obispos en comunión con él para interpretar auténticamente la Escritura y la Tradición.

Puede compararse con un banco de tres patas:

  • si falta una, pierde estabilidad;
  • las tres trabajan juntas.

¿Puede la Iglesia añadir nuevas revelaciones?

No.

Con la muerte del último apóstol terminó la Revelación pública.

Después de eso:

  • la Iglesia no recibe un Evangelio nuevo;
  • no inventa nuevas doctrinas;
  • únicamente profundiza en lo que Dios ya reveló.

Es como una semilla.

La semilla no cambia de especie.

Simplemente crece y desarrolla todo lo que ya contenía.

¿Qué dice el Concilio Vaticano II?

La Constitución Dogmática Dei Verbum enseña que:

Esta frase resume perfectamente la doctrina católica.

Un ejemplo práctico

Pensemos en la celebración de la Eucaristía (la Misa).

Los apóstoles aprendieron directamente de Jesús cómo celebrar la Última Cena.

Durante años la celebraron antes incluso de que se escribieran los Evangelios.

Esa forma de celebrar fue transmitiéndose en la Iglesia.

Cuando más tarde se escribieron los Evangelios, confirmaron por escrito aquello que ya vivía la comunidad cristiana.

Así actúan conjuntamente Escritura y Tradición.

La Sagrada Tradición es la transmisión viva y fiel de la Revelación de Dios confiada por Jesucristo a los apóstoles y conservada en la Iglesia mediante la acción del Espíritu Santo. No es un conjunto de costumbres humanas, sino la comunicación viva de la misma fe apostólica. Junto con la Sagrada Escritura, forma un único depósito de la Palabra de Dios, cuya interpretación auténtica ha sido confiada al Magisterio de la Iglesia. Gracias a la Tradición, el mismo Evangelio predicado por los apóstoles sigue vivo hoy, permitiendo a cada generación conocer, celebrar y vivir la fe que Cristo entregó una vez para siempre a su Iglesia.

La Sagrada Tradición no consiste en ideas añadidas con el paso del tiempo, sino en las enseñanzas, la vida y la práctica de la Iglesia que proceden de los apóstoles y han sido conservadas fielmente bajo la guía del Espíritu Santo. Muchos de estos elementos aparecen explícitamente en la Biblia, otros están implícitos y otros han llegado por la transmisión viva de la Iglesia.

Estos son algunos ejemplos claros:

1. El bautismo de los niños

La Biblia habla del bautismo de familias enteras (por ejemplo, Hch 16,15; Hch 16,33), pero no dice expresamente: «Hay que bautizar a los niños».

Sin embargo, desde los primeros siglos la Iglesia bautizó a los niños porque entendió que también ellos necesitaban la gracia de Cristo y podían entrar en la Nueva Alianza.

Esta práctica forma parte de la Tradición apostólica.

2. La celebración de la Eucaristía el domingo

Jesús instituyó la Eucaristía (la Misa) el Jueves Santo.

Los primeros cristianos comenzaron muy pronto a reunirse el primer día de la semana (domingo), porque era el día de la Resurrección.

Desde entonces, el domingo ha sido el día principal del culto cristiano.

3. El canon del Nuevo Testamento

La Biblia no contiene una lista de sus propios libros.

En ninguna página aparece:

“El Nuevo Testamento estará formado por estos 27 libros.”

Fue la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, quien reconoció oficialmente cuáles eran los libros inspirados.

Sin la Tradición no sabríamos con certeza qué libros forman la Biblia.

4. La forma de celebrar los sacramentos

Jesús instituyó los sacramentos.

Pero muchos detalles de su celebración fueron transmitidos por los apóstoles.

Por ejemplo:

  • las oraciones litúrgicas;
  • la imposición de manos;
  • la organización de la celebración;
  • la preparación de los catecúmenos.

Todo ello se fue conservando en la Iglesia.

5. La sucesión apostólica

Los apóstoles nombraron sucesores mediante la imposición de manos.

Así nacieron los obispos.

Desde entonces existe una continuidad ininterrumpida entre los obispos actuales y los apóstoles.

Esta sucesión pertenece a la Tradición apostólica.

6. El ministerio del Papa

Jesús dio a san Pedro una misión especial (Mt 16,18-19).

La Iglesia entendió desde el principio que esa misión continuaba en los sucesores de Pedro, los obispos de Roma.

No fue una invención medieval.

Es una realidad transmitida desde los primeros siglos.

7. El Credo

Los grandes credos no aparecen escritos completos en la Biblia.

Sin embargo, resumen exactamente la fe apostólica.

Durante siglos fueron transmitidos en la Iglesia antes incluso de ser formulados definitivamente en los concilios.

8. La interpretación auténtica de la Escritura

Cada cristiano puede leer la Biblia.

Pero desde el principio la Iglesia entendió que su interpretación auténtica correspondía a los apóstoles y a sus sucesores.

Por eso existe el Magisterio.

9. La estructura de la Iglesia

Muy pronto encontramos en la Iglesia:

  • obispos;
  • presbíteros (sacerdotes);
  • diáconos.

Esta organización aparece ya en el Nuevo Testamento y fue desarrollándose conforme a la Tradición recibida de los apóstoles.

10. La veneración de la Virgen María

La Biblia proclama que María es:

  • la llena de gracia;
  • la Madre de Dios;
  • bienaventurada entre todas las mujeres.

Desde los primeros siglos los cristianos la veneraban y pedían su intercesión.

No es una devoción inventada muchos siglos después, sino una práctica muy antigua de la Iglesia.

11. La oración por los difuntos

Los primeros cristianos ofrecían oraciones por los fieles difuntos.

Las inscripciones de las catacumbas y los escritos de los Padres de la Iglesia muestran claramente esta práctica desde los primeros siglos.

12. La señal de la cruz

Los primeros cristianos hacían la señal de la cruz como expresión de su fe.

No aparece como un mandato explícito en la Biblia, pero fue una práctica universal desde muy antiguo.

13. El ayuno y la preparación para la Pascua

Desde tiempos apostólicos los cristianos practicaban tiempos de penitencia y ayuno como preparación para las grandes fiestas, especialmente la Pascua.

Con el tiempo surgió la Cuaresma tal como hoy la conocemos.

14. La celebración de la Navidad y de la Pascua

La Pascua cristiana comenzó desde la época apostólica.

La Navidad se fue incorporando posteriormente para celebrar litúrgicamente el nacimiento de Cristo.

Estas celebraciones pertenecen a la vida de la Iglesia transmitida de generación en generación.

Es importante distinguir la Sagrada Tradición de las tradiciones eclesiales o costumbres.

Por ejemplo, no forman parte de la Sagrada Tradición:

  • el idioma de la Misa (latín, español, etc.);
  • el estilo de la música litúrgica;
  • las procesiones de Semana Santa;
  • las romerías;
  • los hábitos religiosos;
  • la forma concreta de vestir los sacerdotes;
  • las campanas de las iglesias;
  • las devociones locales.

Estas son tradiciones humanas o eclesiales muy valiosas, pero pueden cambiar con el tiempo.

En resumen

La Sagrada Tradición es el tesoro vivo de la fe que los apóstoles recibieron de Jesucristo y transmitieron a la Iglesia. Gracias a ella conocemos, entre otras cosas, qué libros forman la Biblia, cómo celebrar los sacramentos, la sucesión apostólica, el ministerio del Papa, el Credo, el bautismo de los niños, la reunión dominical para la Eucaristía y la interpretación auténtica de la Revelación. Estas realidades no son añadidos posteriores, sino expresiones de la misma fe apostólica conservada y transmitida fielmente por la Iglesia a lo largo de los siglos.

Señor Dios, Padre bueno y misericordioso, te doy gracias porque has querido darte a conocer a la humanidad y revelar tu amor para conducirnos al camino de la salvación.

Gracias porque nos has hablado por medio de los profetas y, en la plenitud de los tiempos, nos has hablado por tu Hijo, Jesucristo, la Palabra eterna hecha carne.

Concédeme la gracia de acercarme cada día a la Sagrada Escritura con un corazón humilde, abierto y dócil al Espíritu Santo. Que al leer tu Palabra no busque solamente conocimientos, sino que descubra tu presencia viva, escuche tu voz y encuentre la luz que guía mis pasos.

Ayúdame también a amar y acoger la Sagrada Tradición de tu Iglesia, por la que la fe de los apóstoles ha llegado fielmente hasta nosotros. Que sepa valorar el tesoro que has confiado a tu Iglesia y permanezca siempre unido a ella, escuchando con confianza el Magisterio que custodia y anuncia tu Palabra.

Espíritu Santo, abre mi inteligencia para comprender las Escrituras, fortalece mi fe para vivir el Evangelio y enciende mi corazón con el deseo de conocer cada día más a Jesucristo, amarlo con todo mi ser y seguirlo con fidelidad.

Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, que acogió la Palabra de Dios con fe perfecta y la conservó en su corazón, me enseñe a escuchar, meditar y vivir todo lo que Dios quiere decirme.

Haz que la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición sean para mí una fuente constante de verdad, esperanza y santidad, para que, conociéndote cada día más, pueda amarte más profundamente, servirte con alegría y dar testimonio de ti en medio del mundo.

Te lo pido por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

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