
Domingo, 2 de noviembre de 2025. Juan 14, 1-6: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.”
Evangelio
1No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. 2En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. 3Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. 4Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». 5Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». 6Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Homilía
Jesús fue bastante claro sobre su misión y sobre su vida, no nos dejó ninguna duda al respecto. Vino a traernos vida y vida eterna, o sea, una vida que no acaba con la muerte física y con su propia existencia nos mostró el camino para que le sigamos. Seguir a Cristo significa intentar pensar, sentir y vivir como Cristo y eso es «vivir en Cristo».
Creo que no existe solo una muerte sino muchas. Está la muerte del sin sentido de la vida, la muerte del desamor que nos mata una y otra vez, la muerte del que odia y del que llevado de su inmadurez provoca muerte en los otros… Todas las muertes provocan distintos tipos de sufrimientos y desesperanzas. Tanto es así que en muchas desgraciadas ocasiones la muerte física es percibida como una auténtica liberación del sufrimiento.
Creo que con la muerte física pasa lo mismo que con el infierno. El cielo es solamente uno, el Señor, mientras que hay millones de infiernos que nos pueden separar de la unión con Dios. Si tratáramos de poner nombres a todos los infiernos (todas aquellas situaciones que nos pueden separar de Dios…) no tendríamos tiempo humano suficiente para describir todos los infiernos que nos rodean… Creo que con la muerte pasa lo mismo. Hay tantas muertes previas en el ser humano que cuando nos llega la muerte física unos la viven con resignación y otros con esperanza…
No todo el mundo vive y muere igual. Hay vidas y muertes de baratillo y hay vidas y muertes Premium… Cada uno elige la que pueda…
Para el cristiano de verdad la muerte física no es nunca una despedida porque nunca se ha enamorado de la materia de la que sabe perfectamente que es caduca y totalmente reemplazable. Morir para el cristiano de verdad es un encuentro maravilloso con el Señor al que acompañó de manera visible al Invisible en el largo y duro camino de la vida. Cuando nos llega la hora de la muerte física podemos saber si nuestro fin es una despedida o un encuentro. Cuando todos los acentos de nuestra existencia se pusieron en «lo material» lo material físico desaparece con nuestros ojos y nuestros cuerpos. Si, en cambio, hemos intentado toda nuestra vida fiarnos de quien primero se fio de nosotros dándonos la fe, la cosa cambia sustancialmente…
Morir es para el creyente revivir para la vida nueva que Dios nos ha prometido. Es entrar en la habitación de Dios, en sus aposentos más íntimos, y compartir con otros la alegría de ser hijos redimidos del mejor Padre que podemos tener. Jesús Resucitado será el primero en recibirnos porque el pasó por el mismo trasiego de la carne y experimentó el paso definitivo hasta la vida eterna. Gracias al Espíritu Santo podremos entender todo el ritmo espiritual de lo que nos toca vivir en la eternidad… Si en nuestra vida mortal experimentamos la presencia de la Trinidad, en nuestra morada definitiva podremos participar eternamente en su intimidad, y eso es el cielo…
Cuando Jesús nos dice que Él es el camino, la verdad y la vida nos está dejando un amplio mensaje para nuestra existencia. Ningún ser humano puede sentirse tal si no tiene un proyecto, un objetivo para su vida. Los animalitos que nos rodean luchan por su supervivencia material pero no por su eternidad… Encontrar un camino es la clave para saber a qué lugar queremos ir y por eso Jesús se ofrece como la senda que podemos caminar en la seguridad que es una senda que termina a los mismos pies del Padre. Él es el camino porque su vida construyó el camino ya perdido que el pecado borró de todos nuestros senderos. Él se hizo camino para que nosotros pudiéramos encontrar el camino…
Nos dijo también que Él era la verdad. Nadie humano puede vivir en una interminable mentira y solo cuando hay algunos conatos de verdad la persona se da cuenta que no está en la verdad correcta, la verdad que nos llega al alma y la transforma… Para encontrar el camino tenemos que estar constantemente en la verdad que nos ratifica que el camino del amor es el único camino que nos lleva a las serenas llanuras del Espíritu…
Y por último nos dijo que Él era la vida. Fíjate que no nos dijo que a través de Él descubriríamos el camino y la verdad. Lo que el Señor nos dijo es que ÉL era el camino y la verdad que nos conducen directamente a la Vida eterna que no acaba nunca. Y nos indica que nadie va a Dios sino es a través suyo. Ser cristiano de verdad es intentar fusionarse con el Dios de la vida y permanecer eternamente con Él. No hay nada mayor en el ser humano que entender y vivir esto desde el amor que nos hace comprender el para qué hemos sido creados.
Este día no es el día de los muertos ni el día de la muerte sin mas como nos quieren hacer creer varias tendencias humanas llevados mas bien por efectos culturales mas que espirituales. Los católicos celebramos en esta jornada el día de «los fieles difuntos», o sea, es el día de aquellos hermanos y hermanas que compartieron nuestra misma fe y aquellas personas que en toda la humanidad intentaron seguir al camino, la verdad y la vida…
La última promesa que Jesús hizo fue en la cruz cercana ya la eternidad. Se la hizo al llamado «buen ladrón» y le dice que «hoy estarás conmigo en el paraíso…» No le dice que se irá al cielo sino que estará con Él para siempre. En el comienzo de la Biblia nos cuenta como el ser humano perdió el paraíso mientras que en el último momento humano de Jesús restablece de nuevo esa amistad con Dios rota por el pecado y la miseria humana. Aquel pobre ladrón no disfrutó de sus robos materiales sino que al encontrarse con Aquel que se hizo pobre por nosotros entendió que era Él y no sus posesiones su mayor riqueza. ¡Cuántas cosas tenemos que aprender del buen ladrón…!
¿No te das cuenta que toda la vida cristiana es lo contrario a un mundo materialista y ensimismado con su propio endiosamiento? Vivir felices es lo contrario a vivir sin Dios, pero para ello tenemos que encontrar al Camino, la Verdad y la Vida… y si lo encontramos viviremos con amor y con sentido toda la existencia terrena del desamparado ser humano…
Mario Santana Bueno
2 de noviembre de 2025
Vea también: Muerte y Experiencias Cercanas a la Muerte ECM y Espiritualidad
