¿Qué es la impureza en la Biblia? ¿Quiénes son los impuros? ¿Cómo se superaba la impureza en la Biblia? ¿Qué pensaba Jesús sobre la impureza?

En la Biblia, el concepto de “impureza” se refiere a un estado de ser que se considera ritualmente, moral o espiritualmente contaminado, y que puede afectar la relación de una persona con Dios y con la comunidad. Este concepto se aborda en varios libros de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y se aplica en diferentes contextos.

Impuro era aquello que separa al ser humano del culto de Dios, impidiéndole participar en la vida comunitaria. El nivel de la mancha se medía normalmente en un plano ritualista: la religión quería mantener en pureza a los hombres, expulsando a los que estaban manchados (publicanos y prostitutas, mujeres con irregularidad menstrual, leprosos, etc.), y de esa forma, según Jesús, terminaba siendo una aliada del diablo. Para Jesús solo es impuro lo que proviene de un mal corazón, impidiendo el amor o comunión entre humanos (cf. Mc 7,1-23, esp. 7,19). Los demonios son impuros porque, en un sentido muy realista, acaban conduciendo al hombre al pecado, es decir, a la opresión de los más débiles. Pues bien, Jesús ha roto la barrera de la sacralidad separadora (diabólica), ofreciendo a los hombres la limpieza y salud de Dios. Para Jesús, lo diabólico no se encuentra vinculado a la impureza ritual, sino a todo lo que destruye las raíces de la vida, dividiendo a los hermanos, impidiendo que ellos compartan la casa de la fraternidad y vida compartida.

Impureza en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, especialmente en los libros de Levítico y Deuteronomio, la impureza se aborda con gran detalle. Las leyes sobre la impureza están relacionadas con varios aspectos de la vida cotidiana, incluyendo:

  1. Comida: Ciertos alimentos son considerados impuros y no deben ser consumidos (Levítico 11). Por ejemplo, el cerdo y los mariscos están entre los alimentos prohibidos.
  2. Enfermedades: Algunas condiciones de la piel, como la lepra, y otras enfermedades pueden causar impureza (Levítico 13-14).
  3. Contacto con la muerte: Tocar un cadáver o estar en presencia de un muerto puede hacer que una persona sea ritualmente impura (Números 19:11-22).
  4. Flujos corporales: Ciertas emisiones del cuerpo, como el flujo menstrual o la eyaculación, también se consideran causas de impureza (Levítico 15).
  5. Relaciones sexuales: El contacto sexual y ciertas prácticas sexuales pueden causar impureza (Levítico 18).

Las personas impuras debían seguir procedimientos específicos de purificación antes de ser consideradas limpias nuevamente y poder participar en actividades religiosas y comunitarias.

Impureza en el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, el concepto de impureza evoluciona, y hay un mayor énfasis en la pureza moral y espiritual en lugar de la ritual. Jesús, en particular, desafía muchas de las interpretaciones tradicionales de la pureza ritual. Por ejemplo:

  1. Enseñanzas de Jesús: Jesús enfatiza que la impureza no proviene de lo que entra en el cuerpo (como la comida), sino de lo que sale del corazón, es decir, las malas intenciones y acciones (Marcos 7:14-23).
  2. Relaciones con los marginados: Jesús se asocia con aquellos que son considerados impuros por la sociedad, como los leprosos, las mujeres con flujo de sangre, y los gentiles (los que no son de raza judía) (Mateo 8:1-4, Marcos 5:25-34, Mateo 15:21-28).
  3. Pablo y la pureza moral: El apóstol Pablo también aborda la impureza, pero se centra en la conducta moral y la santidad personal. Por ejemplo, en sus cartas, él advierte contra la inmoralidad sexual, la idolatría, y otras formas de impureza moral (1 Corintios 6:9-20, Efesios 5:3-5).

¿Quiénes son los impuros?

En el contexto bíblico, los “impuros” son aquellos que, debido a ciertas acciones, condiciones o estados, se consideran ritualmente o moralmente contaminados. Esto puede incluir:

  • Personas con enfermedades contagiosas (como la lepra).
  • Aquellos que han tenido contacto con cadáveres.
  • Mujeres durante su período menstrual.
  • Personas que consumen alimentos prohibidos.
  • Individuos que cometen actos inmorales según las leyes bíblicas, como la inmoralidad sexual, la idolatría, y la injusticia.

La impureza en la Biblia abarca tanto la contaminación ritual como la moral. Si bien en el Antiguo Testamento se enfatiza más la pureza ritual, el Nuevo Testamento pone un mayor énfasis en la pureza del corazón y la conducta moral.

¿Cómo se superaba la impureza en la Biblia?

En la Biblia, la superación de la impureza varía según el tipo de impureza y se detalla principalmente en el Antiguo Testamento, especialmente en el libro de Levítico. Detallamos algunas formas en que las personas podían superar la impureza:

Antiguo Testamento

  1. Rituales de purificación: Dependiendo del tipo de impureza, había rituales específicos que debían seguirse. Estos incluían lavarse con agua, ofrecer sacrificios, y en algunos casos, el aislamiento temporal.
  • Purificación después del contacto con cadáveres: Se requería lavarse y permanecer impuro hasta la tarde (Números 19:11-13).
  • Purificación de enfermedades de la piel (como la lepra): El sacerdote debía examinar al individuo, y si se declaraba limpio, se realizaban rituales específicos incluyendo sacrificios y lavados (Levítico 14).
  • Flujos corporales: Quienes experimentaban emisiones corporales, como la menstruación, debían lavarse y ofrecer sacrificios específicos después de un período de tiempo (Levítico 15).
  1. Sacrificios: Ofrecer animales como sacrificio era un componente crucial de la purificación. Se podían ofrecer holocaustos, ofrendas de expiación, y otros tipos de sacrificios dependiendo de la impureza.
  2. Aislamiento: Algunas impurezas requerían que la persona se aislara del campamento o comunidad por un tiempo determinado, como en el caso de ciertas enfermedades de la piel.

Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, Jesús y sus seguidores reinterpretan las leyes de pureza, enfatizando más la pureza moral y espiritual que los rituales físicos.

La perspectiva de Jesús sobre la impureza

Jesús tuvo una perspectiva radicalmente diferente sobre la impureza en comparación con las tradiciones judías de su tiempo. Aquí se destacan algunos de sus pensamientos y acciones:

  1. Pureza interna vs. externa: Jesús enseñó que la verdadera impureza viene del corazón y de las intenciones y acciones malvadas, no de los rituales externos.
  • En Marcos 7:14-23, Jesús declara: “Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre”. Aquí Jesús se refiere a las malas acciones y pensamientos que provienen del corazón como la verdadera fuente de impureza.
  1. Compasión hacia los marginados: Jesús frecuentemente interactuaba y sanaba a aquellos que eran considerados ritualmente impuros por la sociedad, desafiando las normas de su tiempo.
  • Curación de leprosos: Jesús tocó y sanó a los leprosos, que eran considerados extremadamente impuros (Mateo 8:1-4).
  • Mujer con flujo de sangre: Jesús sanó a una mujer que había sufrido un flujo de sangre durante doce años, algo que la hacía ritualmente impura (Marcos 5:25-34).
  1. Inclusión de los gentiles: Jesús también mostró que la pureza y la aceptación ante Dios no estaban limitadas a los judíos sino que se extendían a todas las personas, incluidos los gentiles.
  • En Mateo 15:21-28, Jesús sana a la hija de una mujer cananea, demostrando que la fe es más importante que las barreras rituales de pureza.
  1. Críticas a los fariseos: Jesús criticó a los fariseos y a otros líderes religiosos por su obsesión con los rituales externos de pureza mientras descuidaban la justicia, la misericordia y la fidelidad.
  • En Mateo 23:25-28, Jesús acusa a los fariseos de ser como “sepulcros blanqueados”, limpios por fuera pero llenos de impureza por dentro.

Mientras que el Antiguo Testamento prescribe rituales específicos para superar la impureza, el Nuevo Testamento, a través de las enseñanzas de Jesús, redefine la impureza en términos de pureza del corazón y la conducta moral. Jesús enfatiza la importancia de las intenciones y acciones internas y muestra compasión y aceptación hacia aquellos considerados impuros por la sociedad de su tiempo.

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