Saber decir adiós: Tener un duelo sano o patológico – Podcast canción Hna Glenda Oficial

El duelo es una reacción natural y normal ante la pérdida de un ser querido, y puede manifestarse de diferentes maneras dependiendo de la persona y las circunstancias de la pérdida. Es importante distinguir entre un duelo sano y un duelo patológico, ya que sus características y formas de abordarlos pueden variar significativamente.

Duelo Sano

El duelo sano, también conocido como duelo normal, implica una serie de etapas y reacciones emocionales que, aunque dolorosas, permiten a la persona adaptarse gradualmente a la pérdida y continuar con su vida. Las características de un duelo sano incluyen:

  1. Expresión Emocional: La persona experimenta una gama de emociones, incluyendo tristeza, ira, culpa y anhelo. Estas emociones fluctúan con el tiempo.
  2. Adaptación: Con el tiempo, la intensidad del dolor disminuye y la persona comienza a encontrar formas de adaptarse a la vida sin el ser querido.
  3. Funcionalidad: Aunque pueden haber periodos de baja motivación y energía, la persona sigue siendo capaz de realizar actividades cotidianas y mantener relaciones sociales.
  4. Recordar sin Dolor Intenso: Con el tiempo, los recuerdos del ser querido pueden ser recordados con una mezcla de tristeza y alegría, sin causar un dolor abrumador.
  5. Duración Variable: La duración del duelo sano varía ampliamente, pero generalmente mejora de manera significativa después del primer año.

Duelo Patológico

El duelo patológico, también conocido como duelo complicado, es un proceso en el que la persona se queda estancada en su dolor y no logra adaptarse a la pérdida de manera saludable. Las características del duelo patológico incluyen:

  1. Intensidad Persistente: Las emociones intensas, como la tristeza profunda, la culpa o la ira, persisten durante mucho tiempo, sin disminuir.
  2. Incapacidad para Adaptarse: La persona no puede aceptar la pérdida y sigue buscando o esperando al ser querido como si aún estuviera vivo.
  3. Aislamiento Social: La persona puede aislarse de amigos y familiares, evitando actividades sociales y descuidando sus relaciones.
  4. Deterioro Funcional: La persona puede tener dificultades para llevar a cabo actividades diarias, como trabajar, estudiar o cuidar de sí misma.
  5. Síntomas Físicos y Mentales: Pueden aparecer síntomas físicos (dolores, problemas gastrointestinales) y problemas de salud mental (depresión, ansiedad, pensamientos suicidas).
  6. Duración Extensa: El duelo patológico se extiende por mucho más tiempo que el duelo sano, a veces años, sin una mejora significativa.

Manejo del Duelo

Para el Duelo Sano:

  • Apoyo Social: Mantener una red de apoyo de amigos y familiares.
  • Expresión Emocional: Permitirse sentir y expresar todas las emociones.
  • Rutinas Saludables: Mantener hábitos de sueño, alimentación y ejercicio.
  • Rituales: Participar en rituales de despedida y conmemoración.

Para el Duelo Patológico:

  • Terapia: La intervención de un psicólogo o psiquiatra puede ser esencial.
  • Grupos de Apoyo: Participar en grupos de duelo puede proporcionar comprensión y apoyo.
  • Medicamentos: En algunos casos, pueden ser necesarios medicamentos para tratar la depresión o la ansiedad.
  • Terapias Especializadas: Como la terapia cognitivo-conductual (TCC) enfocada en el duelo.

El duelo es un proceso único para cada individuo, y reconocer la diferencia entre un duelo sano y un duelo patológico es crucial para proporcionar el apoyo adecuado. Mientras que el duelo sano permite a las personas adaptarse y seguir adelante, el duelo patológico puede requerir intervención profesional para evitar complicaciones mayores en la salud mental y física de la persona afectada.

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