Para vivir la Navidad en cristiano

¿Qué celebramos?

El amor de Dios. Es preciso meditar incesantemente en el Padre que nos amó desde siempre por medio de su Hijo y lo envía a nuestro encuentro; meditar en Jesús que comparte con nosotros la gloria del Hijo Único asumiendo la condición de Siervo; y meditar en el Espíritu Santo que es el obrero de la encarnación y del nacimiento de Cristo en nuestros corazones por la fe.

¿Cuál tiene que ser nuestra participación?

Acoger con sencillez y alegría desbordante la misericordia de Dios que ha visitado a su pueblo, a todos y cada uno de nosotros, a toda la humanidad. El amor no se impone, solicita la respuesta libre del hombre convocado a la amistad y a la Alianza. Para hacerla posible, Jesús se humilla y viene como un hermano en medio de sus hermanos.

NUEVAS EXPRESIONES – FRATERNIDAD

Desde que Dios misericordioso por su Espíritu nos ha hecho hijos suyos en el Hijo y desde la acogida de esta misericordia por la fe, la presencia de Jesús en el pesebre es para nosotros la “morada” de Dios entre los hombres, con nuestras vidas hemos de contribuir a manifestar este misterio. En el pesebre Dios nos ha nacido y está en cada uno de nosotros, es Navidad. En el pesebre Dios se hace sencillo y se encuentra contigo porque es Navidad. En el pesebre Dios nos reúne y está con nosotros, en nuestras oraciones y compromisos, que para eso es Navidad.

Pero Dios nació a las afueras de Belén. Dios viene para salvar a todos pero especialmente se hace presente en los pobres que viven al margen de la sociedad (mundo rural, personas solas y enfermas, víctimas de los malos tratos, prostitutas y gente sin hogar, familias rotas y jóvenes desorientados, ancianos abandonados y niños manipulados, inmigrantes, drogadictos y encarcelados, trabajadores precarios y parados…) “Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta,…” (1ª Cor 1, 28). Por ello el misterio del pesebre en el que nace Jesús será el símbolo para organizar nuestra vivienda, nuestros vestidos y nuestras comidas, nuestras vidas.

La contemplación de Jesús en el pesebre tiene que dar sentido a las relaciones con nuestros hermanos. Pastores y magos se encuentran como en su propia casa. Acogen y reciben la Noticia, salen al encuentro y buscan, aportan lo que tienen y son guiados por la luz que brilla en Belén. Aquel acontecimiento ya es suyo: una nueva fraternidad. Nuevas relaciones, fraternales, porque los días de Navidad deben pasar de ser fiestas consumistas a ser fiestas fraternales por: La alegría desbordante y sencilla que brota de dentro del corazón, La austeridad hecha estilo de vida, La caridad cristiana especialmente para con los pobres y los que sufren, La reflexión honda, Y la oración profunda y comprometida. Realizada con los hermanos y a solas, animada por la Palabra de Dios; ella es nuestra fuente de vida.

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

¿Qué sentido tiene para mi la Navidad?

¿Cómo la celebro? Leer Lc 2, 1-14 y Jn 1, 1-18.

¿Qué llamadas percibo en estos textos para celebrar la Navidad como experiencia de sabernos amados por Dios?

Desde la contemplación del misterio de Belén ¿Qué voy a hacer para que la celebración del nacimiento de Cristo tenga un rostro más fraterno y menos consumista en mí, en mi entorno, en mi familia?

SEGUIR A JESÚS…

Ya te sientas fatigado o no, ¡oh hombre!, no descanses;
no ceses en tu lucha solitaria,
sigue adelante y no descanses.

Caminarás por senderos confusos y enmarañados
Y sólo salvarás unas cuantas vidas tristes.
¡Oh hombre!, no pierdas la fe, no descanses.

Tu propia vida se agotará y anulará,
y habrá crecientes peligros en la jornada.
¡Oh hombre!, soporta todas esas cargas, no descanses.

Salta sobre tus dificultades
aunque sean más altas que montañas,
y aunque más allá sólo haya campos secos y desnudos.
¡Oh hombre!, no descanses hasta llegar a esos campos.

El mundo se oscurece y tu verterás luz sobre él
y disiparás las tinieblas.
¡Oh hombre!, aunque la vida se aleje de ti, no descanses.
¡Oh hombre!, no descanses; procura descanso a los demás.

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