La lectura orante de la Biblia ¿Cómo hacerla en nuestros días?

“No es una simple lectura, ni tampoco un estudio. Leer la Biblia es como prender un fueguito. Hacer la lectio es como quedarse a su lado mirándolo lento, mientras dejas que el calorcito se te meta adentro” (Mamerto Menapace (Sufrir pasa: reflexiones para Cuaresma – Ed. Patria Grande)

Todo educador creyente debe cimentar su vida de fe en una práctica constante de la lectura de la Biblia. El contacto cotidiano con la Palabra de Dios nos va abriendo el corazón y nos hace más permeables a su mensaje.
Para transmitir el evangelio a los demás primero hay que ser evangelizado, y este proceso no termina nunca pues siempre hay algo nuevo que Dios tiene para decirnos.


La lectura, reflexión y oración diaria, a solas y si es posible en comunidad, de a dos o como se pueda (porque rezar con otros renueva la fe y es imprescindible para crecer), va construyendo en nuestra vida esos cimientos sólidos de los que nos habla Jesús en la comparación de la casa edificada sobre roca (Mt. 7, 24-27). Si nuestra vida de fe la cimentamos sobre la Palabra de Dios nuestra vocación de enseñar el evangelio crecerá y dará los frutos que el Señor espera de nuestro trabajo.

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