Guía para Familiares de Enfermos Mentales

¿Cómo es una persona enferma mental?

No hay una respuesta única a esta pregunta, ya que las características de una persona que padece una enfermedad mental pueden variar según el tipo de enfermedad. Sin embargo, algunos síntomas comunes de una enfermedad mental incluyen cambios en el estado de ánimo, alteraciones del pensamiento, problemas de comportamiento y dificultades para funcionar en la vida diaria. Si crees que tú o alguien que conoces puede estar sufriendo de una enfermedad mental, es importante buscar ayuda profesional.

Características posibles de la presencia de una enfermedad mental

“Enfermedad mental” es un término general que abarca una amplia gama de condiciones de salud mental que afectan el pensamiento, el estado de ánimo, el comportamiento y el funcionamiento general de una persona. Las características específicas de un enfermo mental pueden variar significativamente según el tipo y la gravedad de la enfermedad. Veamos algunas características generales que podrían estar presentes en personas con enfermedades mentales, pero es importante recordar que cada persona es única y las experiencias pueden diferir:

  1. Cambios en el pensamiento y la percepción: Las personas con enfermedades mentales pueden experimentar distorsiones en el pensamiento, como dificultad para concentrarse, pensamientos acelerados o lentitud en el pensamiento. También pueden experimentar alucinaciones (percepciones de cosas que no están presentes) o delirios (creencias falsas y persistentes).
  2. Cambios en el estado de ánimo: Los trastornos del estado de ánimo son comunes en las enfermedades mentales. Esto puede manifestarse como episodios de depresión (tristeza profunda, falta de interés en actividades) o manía (elevación del estado de ánimo, aumento de la energía, impulsividad).
  3. Cambios en el comportamiento: Las personas con enfermedades mentales pueden experimentar cambios en el comportamiento, como el aislamiento social, la irritabilidad, la agitación o la retirada de actividades que solían disfrutar.
  4. Cambios en el funcionamiento cotidiano: Las enfermedades mentales pueden afectar la capacidad de una persona para llevar a cabo tareas diarias, como el trabajo, los estudios, el autocuidado y las relaciones interpersonales.
  5. Síntomas físicos: Algunas enfermedades mentales pueden tener síntomas físicos, como dolores de cabeza, fatiga extrema o problemas gastrointestinales, que no tienen una causa médica aparente.
  6. Cambios en el apetito y el sueño: Las perturbaciones en el apetito y el sueño son comunes en muchas enfermedades mentales. Algunas personas pueden comer y dormir en exceso, mientras que otras pueden experimentar falta de apetito y problemas para conciliar el sueño.
  7. Ansiedad y preocupación excesivas: Los trastornos de ansiedad pueden causar una preocupación intensa y persistente, acompañada de síntomas físicos como palpitaciones, sudoración y temblores.
  8. Dificultades en las relaciones interpersonales: Las personas con enfermedades mentales pueden tener dificultades para establecer y mantener relaciones saludables debido a los cambios en el estado de ánimo, el comportamiento y la percepción.

Es importante recordar que el estigma asociado con las enfermedades mentales puede dificultar que las personas busquen ayuda. Si tú o alguien que conoces está lidiando con problemas de salud mental, es fundamental buscar apoyo y tratamiento de profesionales de la salud mental.

¿Qué puedo hacer con mi hijo que no quiere ir al psiquiatra?

Esta pregunta tan simple suele ser habitual entre los familiares de enfermos mentales, pero es la más difícil de responder. Con los recursos existentes en la actualidad en salud mental no tiene solución adecuada y sólo admite medidas parciales en función del caso y circunstancias concretas.

Qué se puede responder a un padre que plantea que tiene un hijo de 18 años con más que aparentes signos de trastorno mental, que no está diagnosticado, que no tiene conciencia de enfermedad y se niega a acudir al psiquiatra de zona. La respuesta es indicar al familiar que acuda a su centro de atención primaria a fin de que le remitan a su servicio de salud mental para que allí explique la situación y le indiquen las pautas sanitarias a seguir. Probablemente la respuesta del psiquiatra, una vez expuesta la situación por la familia, sea “traiga a su hijo para poder diagnosticarlo”, así como la del padre: ¿Cómo puedo traer a mi hijo de 18 años que es más fuerte que yo en contra de su voluntad?

La consecuencia más habitual a situaciones como esta es que el familiar tenga que esperar la agudización de la enfermedad de su hijo, que se produzca un brote y llamar al 091 para que acuda la policía y los servicios sanitarios de urgencias a fin de que un facultativo acredite la situación de necesidad de internamiento psiquiátrico del enfermo por la llamada vía de urgencia.

Vea:

Guía informativa básica para personas con enfermedad mental crónica y sus familiares

Misa del enfermo

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