“Estamos muy equivocados pretendiendo planificar nuestra vida sin Dios” Eloy Gesto

Eloy Gesto es formador, conferenciante y organizador de eventos en torno a la Comunicación y la oratoria. Hasta hace poco tiempo, las charlas, los libros y eventos motivacionales, la sicología positiva y la inteligencia emocional eran los asuntos que ocupaban su agenda. Su vida empezó a cambiar el primero de enero de 2021, a causa de un libro.

Escapó de un “destino” que parecía escrito para él como único varón: ser el relevo de su padre, artista orfebre y joyero de reconocido prestigio. Una de sus hermanas se encargaría de continuar la saga, mientras Eloy tomaba otros caminos profesionales.

Era apreciado en sus trabajos pero cambiaba de empresa con frecuencia, porque cuanto más crecía profesionalmente, más preguntas le asaltaban y mayor era el vacío que sentía en su interior.

Se casó muy joven. Dice Eloy que siempre sintió la llamada a formar una familia. Pero después de casi 10 años de matrimonio y con dos hijos, llegó el divorcio. En 2017 se casó por segunda vez y no funcionó. Su vida había entrado en “una especie de agujero negro”.

Dios había permanecido de algún modo en la vida de Eloy Gesto, aunque creció en una familia católica de práctica convencional (como tantas de su época) de mucha tradición y escasa o nula espiritualidad. Hacia el verano 2020, en plena pandemia, Eloy estaba hundido. Una de sus hermanas, que es budista, le dejó un libro del Dalai Lama. “Me pareció infumable, nunca lo leí”, recuerda Eloy.

En la Navidad de ese mismo año, un buen amigo (Avelino) le regaló otro libro: ‘Un mensajero en la noche’, de María Vallejo-Nágera. También le pareció un horror y lo aparcó en la mesita de noche.

Pero la insistencia y el reto que le lanzaba su amigo, le llevaron a ceder. Comenzó a leerlo el 29 de diciembre y el 1 de enero de 2021 lo había terminado. Y sintió que algo había pasado en su corazón, aunque todavía no sabía qué.

Se sintió empujado a dirigirse a la catedral de Santiago de Compostela, a entrar a visitar al Apóstol y agradecer. Lo siguiente fue el acompañamiento de un sacerdote, el sacramento de la Reconciliación y la asistencia regular a Misa, algo que había desaparecido de la vida de Eloy durante años. En los primeros meses de 2021, se precipitaron los acontecimientos que le llevarían al inicio de una nueva vida… con Dios. Eloy descubrió en ese tiempo la Adoración Perpetua y fue ante el Santísimo cuando “recibió” un mensaje muy nítido: “llama a la madre de tus hijos y pediros perdón”. Se encontraron en la Iglesia donde él fue a Adoración, y en el fondo de aquella capilla hablamos, nos pedimos perdón mutuamente y nos dimos un abrazo”. Aquel encuentro sanador le dejó con mucha paz.

Lo siguiente fue Medjugorje. A través de otro libro de María Vallejo-Nágera, Eloy supo de un remoto lugar donde la Virgen dicen que se aparece. Acabó en aquella pequeña aldea de Bosnia Herzegovina, a pesar de su miedo a viajar y sin conocer a nadie. Sus habilidades de comunicación y de relacionarse con otros le ayudaron, pero sobre todo, la mayor motivación: quería conocer a la Virgen. Muy pronto en Medjugorje sintió una fuerte presencia de la Virgen como Madre, y en Tijalina descubrió el don de lágrimas. 

Con el tiempo, Eloy Gesto se empezó a implicar también en la vida de la parroquia y a integrarse en la comunidad viva que es la Iglesia.

No tiene costumbre de dejar que nadie haga las cosas por él, pero ahora piensa bien distinto. “Estamos muy equivocados pretendiendo planificar nuestra vida sin Dios”, dice con convicción. Siente que Dios le ha dicho: “has peleado, sigue peleando, haz lo que te pido y yo me encargo del resto”. Y parece que en los planes para Eloy surgen nuevos proyectos.

Su experiencia y sus talentos en el mundo de la Comunicación se ponen ahora al servicio de una misión y mensajes diferentes.  Así nacieron ‘A la luz de la Palabra’ y ‘Nuntiare’ @alaluzdelapalabranuntiare, un programa formativo y un evento que permite poner en escena cómo se puede comunicar y evangelizar mientras Dios va haciendo” sus cosas”.

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