“El demonio ataca donde más duele, así que toca hablar más alto y perseverar más”

Carmina García-Valdés lo ve, lo siente y lo dice cristalino. Recibió la mejor herencia, que es crecer en una vida de fe, y las pruebas no han sido pocas. Por eso el discurso de esta mujer es transparente, sólido y sin filigranas.

– ¿Tienes fe? Bien. Pero eso no vale; hay que alimentarla. Todos los días.

– ¿Tienes hijos, construyes una familia y les transmites valores cristianos pero eso no basta? Hay que predicar con el ejemplo y estar siempre vigilante.

– ¿Tienes un matrimonio feliz?. Pues hay que alimentarlo con amor, vocación y fe. Y si eso no es suficiente, a redoblar esfuerzos y encomendarlo a la Virgen, o a San José o a tu propia madre si esta se llama Conchita García Alcaraz y está en proceso de beatificación.

– ¿Toca despedirse de la vida que te ha dado la vida? Pues lo haces dedicando amor, y con esperanza en el reencuentro y la confianza en Dios y en que los que ya llegaron allá están velando por nosotros aquí.

– ¿Toca batallar en una sociedad que basa su progreso en agresiones contra la vida? Pues a la calle, en voz alta y con pancartas si hace falta, pero construyendo, generando recursos, y siempre en oración y mirando hacia “al cielo, que es a donde el demonio no quiere que lleguemos” y cada vida importa.

En este testimonio conocerás a una mujer normal: Carmina García-Valdés, hija, esposa, madre, abuela y activista provida. Nació y creció en una familia con sólidas raíces cristianas, quizás ahora para muchos envidiables y para muchos más incluso desconocidas. Cualquier creyente sabe que es el mejor escudo, pero no implica ausencia de problemas ni es excusa para dejarse arrastrar por los acontecimientos.

“La fe hay que vivirla activamente todos los días y contagiarla”. Una mirada joven y limpia le permitió saber lo que le pedía Dios. “El Señor me ha ido marcando claramente siempre el camino que quiere que siga”, nos dice. Y ella ha ido recorriendo ese camino, en cada etapa de su vida, con una confianza inquebrantable a pesar de los obstáculos, las equivocaciones y los despistes en los que el demonio aprovechó para colarse.

En fin, como decimos, una señora ‘normal’ pero, en esencia, una mujer ‘excepcional’. Aquí tienes ocasión de conocer el relato de una vida que generosamente se nos comparte. Y si luego quieres saber algo más, también te dejamos el testimonio de conversión de Inma García, hija ‘pródiga’ de Carmina García-Valdés que, de madre a Madre, sencillamente habló: “Si yo tengo interés en que mi hija sane, tú más; porque es más hija tuya que mía”. Y la Virgen le escuchó:    • De una vida desordenada a convertirse…  

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