Curiosidades sobre los cristianos. El origen de símbolos y elementos católicos

¿Sabes el origen de muchos símbolos, palabras y elementos religiosos de los católicos? Ven a conocer la procedencia de muchos elementos inmateriales y materiales presentes en nuestra fe.

Hay muchos elementos de todo tipo que están presentes en distintos momentos de la vida del católico y es una buena cosa conocer el origen de los mismos para entender qué nos quiere decir cada símbolo o elemento que con un carácter religioso se hacen presentes una y otra vez en los aconteceres de nuestra vida.

  • ALIANZA DE BODAS
    Símbolo del matrimonio desde el antiguo Imperio Egipcio. Los griegos lo acercaron al concepto actual al ponerlo en el dedo del amor, el anular: creían que hasta él llegaba una vena directamente desde el corazón.
  • ORIGEN DE LA PALABRA “AMÉN”
    Una de las fórmulas religiosas más familiares y utilizadas con mayor frecuencia, “amén”, aparece tanto en los escritos antiguos cristianos como en los musulmanes. Esta palabra hace trece apariciones en la Biblia hebrea, y 119 en el Nuevo Testamento. Para los hebreos, la palabra significa “así sea”, expresando asentimiento o acuerdo, y significando también verdad.
    Así, un erudito hebreo que terminaba un discurso o sermón con un “amén” aseguraba a su audiencia que sus afirmaciones eran absolutamente viables. La palabra se originó en Egipto alrededor del año 2.500 a.C. Para los egipcios, Amon significaba “el oculto”, y era el nombre de su principal deidad, que en cierto tiempo fue adorada en todo el Próximo Oriente. Igual que culturas posteriores invocaban a su dios principal con la exclamación “¡Por Júpiter!”, los egipcios apelaban a su deidad, diciendo: “¡Por Amon!”.
    Fueron los hebreos quienes adoptaron la palabra, le dieron un nuevo significado y la transmitieron a los cristianos.
  • ANILLOS DE CASADOS
    Su utilización aparece ya en el Egipto dinástico, y las romanas acostumbraban a entregar a su novio un annulus sponsalitius de hierro, que en el siglo II pasa a ser de oro. Por ser éste el metal más duradero, se suponía que aseguraba una unión permanente.
    A partir del siglo V esta costumbre se generalizó entre los pueblos germánicos, pasando a ser legislado su uso entre los visigodos y lombardos. Hacia el siglo IX, se había extendido por toda la cristiandad como símbolo de alianza, de asociación de destinos fiel y libremente aceptada.
    Simbólicamente, el anillo significa un vínculo eterno, al tiempo que aísla del mundo exterior. Por ello, el intercambio de alianzas entre los novios sella su unión e indica que cada uno se convierte simultáneamente en amo y siervo del otro.
    Antiguamente se colocaba en el tercer dedo de la mano izquierda, ya que -al creérsele unido directamente al corazón por una vena especial- se le consideraba el dedo más adecuado como portador de un símbolo de amor. Supersticiosamente la ruptura del anillo se tomaba por un nefasto presagio, al igual que el hecho de que durante la ceremonia se caiga o lo coja otra persona distinta al oficiante de la boda. Si la esposa perdía su anillo en algún momento de su vida, el marido debía comprar otro inmediatamente y reponerlo para eludir la mala suerte.

  • AUREOLAS EN LAS IMÁGENES RELIGIOSAS

    LA AUREOLA (Europa y Asia, Antigüedad)

El círculo luminoso utilizado durante siglos por los artistas para coronar las cabezas de figuras religiosas no fue originariamente un símbolo cristiano, sino pagano, y está incluso en el origen de la corona real.

Hay antiguos escritos y dibujos llenos de referencias a los nimbos de luz que rodeaban las cabezas de las deidades.

En el arte antiguo hindú, indio, griego y romano, las cabezas de los dioses emiten una radiación celestial. Los reyes, para destacar su relación especial con un dios, y la autoridad divina así infundida en ellos, adoptaban una corona de plumas, piedras preciosas u oro. Los emperadores romanos, convencidos de su divinidad, rara vez aparecían en público sin un tocado simbólico. Y la corona de espinas colocada en la cabeza de Cristo era interpretada como una burla pública de su reino celestial.
Con su difusión a lo largo del tiempo, el círculo luminoso perdió su asociación con los dioses paganos y se convirtió en símbolo por derecho propio para numerosas confesiones, con una notable excepción. Los padres de la primitiva Iglesia católica, teniendo en cuenta las raíces paganas de la aureola, trataron de disuadir a los artistas y escritores de que la representaran o describieran. Los manuscritos miniados de la Edad Media revelan que estas admoniciones tuvieron efectos prácticamente nulos.

Los historiadores sitúan la adopción gradual de la aureola por la Iglesia alrededor del siglo VII, pero con una función prosaica y utilitaria, como una especie de parasol para proteger la estatuaria religiosa exterior contra las lluvias, la erosión y las deposiciones de los pájaros. Las aureolas eran entonces amplias planchas circulares de madera o de bronce.

Milenios antes de Cristo, los campesinos trillaban el grano amontonando los haces de espigas sobre terreno duro, y haciendo pasar sobre ellos, una y otra vez, una yunta de bueyes describiendo círculos. Estos circuitos creaban un camino circular, al que los griegos daban el nombre de “halos” (halo), que significa literalmente “suelo circular para el trillado”.

En el siglo XVI, cuando los astrónomos reinterpretaron la palabra, aplicándola a las aureolas de luz solar refractada alrededor de los cuerpos celestiales, los teólogos se la apropiaron para designar la corona que rodea la cabeza de un santo. Así, como observa un moderno historiador religioso, el halo o aureola combina tradiciones de la agricultura griega, la deificación romana de unos gobernantes megalómanos, la astronomía medieval y una antigua medida protectora contra la suciedad y las inclemencias del tiempo.

– La aureola, llamada también nimbo, es un cerco en torno a la cabeza o a la figura del personaje con el que se manifiesta su santidad. Puede tener varias formas:

Aureola circular: corresponde a todos los santos. En la pintura gótica no es raro que dentro de la aureola esté inscrito el nombre del santo correspondiente.
Aureola poligonal: consiste en un polígono regular de lados rectos, o a veces cóncavos, que se reserva a los patriarcas, profetas y demás varones santos del Antiguo Testamento. En el arte medieval la llevan incluso San Joaquín, Santa Ana y San José aplicándose la circular a partir de la Virgen María.
Aureola crucífera: que lleva una cruz inscrita en el círculo, distingue exclusivamente a Cristo en su figura humana o en la de Agnus Dei. En ocasiones, esta aureola crucífera prescinde del círculo y está formada por cuatro haces de rayos dispuestos en cruz.
Aureola triangular: pertenece al Padre Eterno y también al Hijo y al Espíritu Santo en ciertas representaciones de la Trinidad. En sustitución de cualquiera de las formas geométricas anteriores, se utiliza con frecuencia la aureola de rayos que salen de un centro en disposición radial.

  • LA PALABRA “CATÓLICA”

Católica:
Significa, en griego, “universal”.

  • ORIGEN DE LA CORONA DE ADVIENTO

La Corona de Adviento es una corona de ramos verdes con cuatro cirios que se van encendiendo en cada uno de los cuatro domingos anteriores a Navidad. Simbolizan las grandes etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta que amaneció el día del Sol de justicia, Jesucristo. Es una costumbre de origen nórdico que poco a poco se ha ido introduciendo en los países más meridionales, como el nuestro.

  • SIGNIFICADO DE LA PALABRA “CRISTO”

Jesucristo:
La palabra Jesucristo en realidad procede de dos palabras griegas unidas:

* Jesús que significa Yahweh salva
* Cristo que significa Ungido; consagrado

Estas palabras las tomaron los griegos de los hebreos. Para los hebreos las palabras son:

* Jesúa o Yehosua = Yahweh salva
* Mesías= Ungido; consagrado

Fíjate que “Cristo” se dice “Mesías” en griego.

  • EL CRUCIFIJO

El Crucifijo:

El crucifijo representa la imagen de Jesús clavada en la cruz. Hay que distinguir la cruz (una cruz sola sin imagen) del crucifijo (cruz con imagen de Jesús).
Aparece en la iconografía cristiana hacia el siglo V y se representaba desnudo con un lienzo desde la cintura hasta las rodillas. Durante la Edad Media se pasa a representar al crucificado vestido.
Desde el siglo XIII se generaliza el representar a Cristo clavado con tres clavos, superponiendo un pie a otro.

  • LOS DÍAS DE LA SEMANA

    La división de la semana en siete días es puramente arbitraria y tiene su origen en la afición de los antiguos sumerios por la astrología. Los magos se pasaban las noches explorando el firmamento en busca de indicios que predijeran hechos futuros. Y los indicios los proporcionaban los siete planetas entonces conocidos a su paso por las constelaciones. Entre ellos incluían el Sol y la Luna, pues llamaban planeta a todo objeto celeste con forma de disco que avanzara noche a noche respecto a las estrellas fijas. La enorme trascendencia que daban a estos astros les llevó a bautizarlos con los nombres de sus dioses y a dividir el año solar en bloques de siete días, consagrando uno a cada planeta. La costumbre prevaleció a través de los tiempos y actualmente llamamos a los días de la semana con los nombres romanos de aquellos siete planetas: lunes (Luna), martes (Marte), miércoles (Mercurio), jueves (Júpiter), viernes (Venus), sábado (Saturno) y domingo (el Sol).
  • EL DOMINGO COMO DÍA FESTIVO

Unos cien años después de la muerte de Jesucristo, los cristianos, cansados de que los romanos y griegos les confundieran con los judíos, decidieron consagrar al descanso religioso un día que no fuera el sábado.
Surgieron dos opiniones y cada iglesia siguió la que quiso, ya que en un principio cada iglesia era bastante independiente de las otras. Unas se decidieron por el viernes (dies veneris), por ser el día de la muerte de Jesús. La otra mitad eligió el día del sol (dies solis), por pensar que este era el día más glorioso al coincidir con su resurrección. En lo que si hubo acuerdo fue en la decisión de cambiar el nombre del día del sol por el día del señor (dies domina), que luego degeneraría en domingo. Al final se adoptó éste como día festivo.

  • EL ALMA

El Alma:

En el arte cristiano se ha representado el alma de distintas maneras. Siempre se ha intentado reflejar la realidad del alma unida a la supervivencia y la salvación después de la muerte. Se ha representado de distintas maneras a lo largo de los siglos:

* En la antigüedad: se representaba como una paloma que vuela hacia el cielo.
* En la Edad Media: a partir del siglo XI se representa como una figura infantil, desnuda o vestida, salida del cadáver, alguna vez exhalada por la boca.
* En sepulcros románicos: se representa como una figurilla que es transportada al cielo por dos ángeles.

  • EL CIRIO O VELAS

El Cirio:
Los cirios o velas en las iglesias simbolizan las oraciones de los fieles. El Cirio Pascual que se enciende en el oficio del Sábado Santo representa a Cristo resucitado: cera, mecha y llama son respectivamente símbolos de cuerpo, alma y divinidad; los cinco granos de incienso que se clavan en él son las llagas de la Pasión. Siempre como manifestación de culto, algunos santos llevan cirios en las manos.

  • ¿QUÉ ES UN PRESBÍTERO?

El Presbítero:
Esta palabra significa en griego viejo, anciano. Los presbíteros en la Iglesia católica son los sacerdotes.

  • EL ROSARIO

El Rosario:
Esta palabra viene del latín y significa rosaleda. Es una oración a la Virgen María que se formó hacia el año 1400 y está compuesta por el rezo de 150 Avemarías.

  • ¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA “EUCARISTÍA”?

Eucaristía:
Es una palabra griega que en español significa dar las gracias, mostrarse agradecidos. La Eucaristía es una acción de gracias que damos a Dios. Muchas personas conocen la Eucaristía por el nombre de Misa.

  • ¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA “PONTÍFICE”?

La palabra “pontífice” procede del latín “pontifex”, que quiere decir “constructor de puentes”, ya que una de las principales funciones del pontífice es construir un puente entre Dios y la humanidad.

  • ORIGEN DE LA PALABRA “REVERENDO”

Reverendo es el tratamiento dado a los clérigos desde los siglos XVI y XVII. Procede del latín “reverendus”, que significa “digno de respeto”.

  • ORIGEN DE LA PALABRA “SEDE”

La palabra “sede” procede del latín “sedes” y significa “asiento”. Hace referencia al centro que ocupa el obispo de Roma, que ostenta el nivel más alto en la autoridad eclesial. La residencia del Papa es conocida como “Santa Sede”.

  • ¿POR QUÉ SE UNEN LAS MANOS PARA REZAR?

MANOS UNIDAS PARA LA PLEGARIA
(Europa, siglo IX)

Para nuestros antepasados, uno de los gestos más antiguos y reverentes que acompañaban a la plegaria era alzar brazos y manos hacia el cielo. Con el tiempo, los brazos se replegaron y se cruzaron ante el pecho, colocando las dos muñecas sobre el corazón.

Cada una de estas posturas posee una lógica intrínseca y una intención obvia, puesto que Dios reside en el cielo y se tiene la creencia de que el corazón es la sede de las emociones. La práctica, mucho más reciente, de unir las manos formando una especie de triángulo parece menos obvia, e incluso resulta intrigante. No se la menciona para nada en la Biblia y no apareció en la Iglesia cristiana hasta el siglo IX. Posteriormente, escultores y pintores la incorporaron en escenas que representaban épocas muy anteriores a su origen, el cual, al parecer, nada tiene que ver con la religión o la adoración, y sí mucho con la subyugación y la servidumbre. Los historiadores de la religión remontan este gesto al acto de atar las manos de un prisionero, y aunque los juncos, las cuerdas o más tarde las esposas siguieron cumpliendo su función de defensa de la ley y el orden, las manos unidas pasaron a simbolizar la sumisión del hombre respecto a su Creador.

Pruebas históricas contundentes indican que la unión de las manos se convirtió en un gesto corriente y ampliamente practicado mucho antes de que se lo apropiara y lo formalizara la Iglesia cristiana. Antes de que enarbolar una bandera blanca simbolizara la rendición, un romano capturado podía evitar la muerte inmediata adoptando esta postura de las manos atadas.

Para los antiguos griegos, este gesto tenía el poder mágico de refrenar a los espíritus ocultos hasta que éstos se doblegaran al dictado de un sumo sacerdote. En la Edad Media, los vasallos rendían homenaje y prometían fidelidad a los señores feudales uniendo las manos. A partir de prácticas tan evidentes, todas ellas con una intención común, el cristianismo asumió el gesto como signo de la obediencia total del hombre a la autoridad civil. Más tarde, muchos autores cristianos ofrecieron y alentaron un origen más piadoso y pintoresco, como que las manos unidas representaban el puntiagudo campanario de una Iglesia.

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