Confesarme: “Hace muchos años que no me confieso pero ahora quiero confesarme pero no sé cómo hacerlo…” ¿Qué tengo que hacer para realizar una buena confesión?

“¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías…?”  (Miguel de Cervantes)

– ¿Hace muchos años que no me confieso, y ahora quiero confesarme para tener paz en mi vida y en mi corazón… el problema es que ya ni me acuerdo de cómo se confiesa un católico… ¿Qué tengo que hacer para realizar una buena confesión?

“Muchos amaron sus pecados y muchos los confesaron. El que confiesa sus pecados y los acusa ya se encuentra del lado de Dios. Dios, que es la luz, acusa tus pecados y si tú también los acusas, te unes a Dios. Hay como dos cosas: el hombre y el pecador. Dios hizo al hombre y el hombre hizo de sí mismo un pecador. Destruye lo que tú hiciste para que Dios salve lo que Él hizo”.
(San Agustín)

“Pues sabemos que la ley es espiritual, mientras que yo soy carnal, vendido al poder del pecado. En efecto, no entiendo mi comportamiento, pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco; y si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con que la ley es buena. Ahora bien, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí. Pues sé que lo bueno no habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer está a mi alcance, pero hacer lo bueno, no. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo. Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en mí. Así, pues, descubro la siguiente ley: yo quiero hacer lo bueno, pero lo que está a mi alcance es hacer el mal. En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, yo mismo sirvo con la razón a la ley de Dios y con la carne a la ley del pecado…”

(San Pablo en la carta a los Romanos (en la Biblia) capítulo 7, versículos del 14 al 25)

El cristianismo acepta la salvación como la liberación de la esclavitud del pecado y de la condenación, para llevarnos a la vida eterna con Dios dentro de su Reino. El sacrificio de Cristo hace que se le denomine Salvador.

Felicidades por la decisión de querer reconciliarse con Dios.

Si desea confesarse después de varios años alejado de los sacramentos es normal que ahora no sepa cómo hacerlo, simplemente está desentrenado en el encuentro personal con Dios, pero siempre es necesario y siempre se está a tiempo de experimentar su amor y su perdón en nuestra vida.

¿Qué hacer primero antes de ir a confesar?

Haga un breve recorrido por su vida pasada. Vea como su vida no ha sido un camino fácil, ni tranquilo ni feliz. Reflexione si tiene “curado su pasado”. En la vida hay muchos acontecimientos que nos marcan para muchos años o para siempre… ¿Cómo saber si su pasado está curado? Cuando eres capaz de mirar tu pasado sin dolor. Si recordar situaciones pasadas todavía te produce dolor significa que aún no está del todo curado ese acontecimiento… Cuando el pasado nos hace sufrir hay que buscar soluciones no lamentaciones.

Padre Dios nos cura de nuestro pasado transformando nuestra vida del pecado a la gracia que nos hace ser felices, que nos salva.

Pregúntese qué cosas le han hecho feliz de verdad o si alguna vez ha sido feliz y descubrirá que siempre que ha estado presente el amor ha sido feliz y ha hecho felices a los demás. 

El encuentro con Dios siempre nos lleva al encuentro con nosotros mismos y con los demás de una manera amigable, no problemática.

Dios no quiere destruirnos sino lo contrario: quiere ayudarnos a cambiar y a percibir la cercanía de Dios. Tenemos que estar convencidos de esto.

Pasos concretos antes de la confesión

¿Has experimentado alguna vez la necesidad de ser perdonado por alguien?

¿Cómo te has sentido cuando has perdonado de corazón a alguien?

Por no conocer a Dios o no estar cerca de Él no sabemos cómo volver a su lado…

Hay dos situaciones muy habituales que están presentes en las personas que están lejos de Dios y de los sacramentos:

1.- Dicen que no tienen pecados. No son conscientes de qué es y qué supone el pecado en sus vidas ni tampoco se dan cuenta de las heridas espirituales que produce esta lejanía. Viven con unas claves totalmente diferentes a las de un creyente. Interpretan la vida y sus acontecimientos con solo criterios humanos sin tener en cuenta la presencia de Dios y lo que Él nos dice para nuestro bien…

2.- No saben distinguir el bien del mal. Al no ser conscientes de su realidad espiritual tampoco saben distinguir el bien del mal. En muchas ocasiones al bien lo llaman mal y viceversa… Su vida está llena de baches de sufrimiento porque no saben elegir. No eligen bien ni a sus amigos, ni a su pareja, ni su futuro…

En numerosas ocasiones achacan lo que les sucede no a su falta de sabiduría para vivir sino a cosas como al destino, al horóscopo… Al no entender a Dios se quedan sin entenderse ellos mismos y su mundo…

En realidad los dos puntos anteriores fue lo que ocurrió con los personajes bíblicos de Adán y Eva. En su caída al alejarse de Dios su existencia se transformó en inconsciencia, orgullo y egoísmo… en otras palabras, en infelicidad…

Encuentro previo con un sacerdote

Una vez reflexionados los pasos anteriores es importante que antes de ir a confesarse busque a un sacerdote para charlar sobre el tema de la confesión y su situación concreta. Este primer encuentro con el sacerdote NO es la confesión, es una consulta espiritual previa a la confesión.

Explique al sacerdote su situación espiritual actual y qué motivos le llevan a la confesión en este momento de su vida. Indíquele también su deseo de confesarse y que no sabe de manera práctica cómo hacerlo. Él le orientará y le indicará los sencillos pasos a seguir. Si tiene dudas sobre el sacramento de la penitencia o sobre qué es pecado, etc. pregúntele con total libertad.

Una vez terminada la consulta espiritual puede quedar con el sacerdote para confesarse en otro momento o proceder directamente a la confesión.

Vaya a confesarse

“Muchos amaron sus pecados y muchos los confesaron. El que confiesa sus pecados y los acusa ya se encuentra del lado de Dios. Dios, que es la luz, acusa tus pecados y si tú también los acusas, te unes a Dios. Hay como dos cosas: el hombre y el pecador. Dios hizo al hombre y el hombre hizo de sí mismo un pecador. Destruye lo que tú hiciste para que Dios salve lo que Él hizo”.
(San Agustín)

La confesión (el sacramento de la Penitencia) es una invitación a dirigir nuestra vida en dirección hacia Dios.
La vida muchas veces nos arrastra por caminos que no queremos porque el pecado nos vuelve ciegos, sordos y mudos para las cosas de Dios. Cuando estamos envueltos en el pecado y lejos de Dios nos cuesta ver la luz de su mirada que nos ama por encima de todas las cosas…
Hay veces que el pecado se debilita en nuestra vida y aparece la luz de Dios en nuestra alma… En esos momentos hay que correr y ponerse en las manos de Dios y decirle aquello de “Padre he pecado contra el cielo y contra ti… ya no merezco llamarme hijo tuyo…” y cuando sentimos esto en nuestro corazón debemos buscar el sacramento de la confesión (de la Penitencia). Tenga la seguridad que Dios no le va a reprender ni a echar en cara su pasado… Dios le va a perdonar…

Para confesarse los católicos decimos que necesitamos cinco pasos:

1.- Examen de conciencia
Pensar los pecados que he cometido desde la última vez que me confesé.
En nuestra web dispone de varios exámenes de concencia que le pueden ayudar.

2.- Dolor de corazón (arrepentimiento)
Estar de verdad arrepentido de los pecados que he cometido.

3.- Propósito de la enmieda (cambiar)
Intentar no volver a cometer más los pecados que ahora me voy a confesar.

4.- Decir los pecados al confesor
Decirle los pecados al sacerdote.

5.- Cumplir la penitencia
El sacerdote te dará algunos consejos provechosos para tu vida cristiana y te dirá que reces o hagas algo en señal de arrepentimiento.

Como hace mucho tiempo que no se confiesa, lo mejor es que cuando vaya a confesarse le diga al sacerdote: “Hace mucho tiempo que no me confieso. Ayúdeme a hacer una buena confesión.” Tenga la seguridad que le acogerá y ayudará como un hermano en la fe. Ánimo y no tenga miedo.

Recuerde que todo lo que se confiese está bajo el `secreto de confesión´. 

Mario Santana Bueno

Marzo 2021

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