¿Cuál es la diferencia entre estar separados, divorciados o tener la nulidad eclesiástica de matrimonio…?

– ¿Cuál es la diferencia entre estar separado, divorciado o tener la nulidad eclesiástica de matrimonio?

Con frecuencia las personas confunden estos tres estados cuando en realidad cada uno de estas situaciones son diferentes. Veamos las diferencias:

– SEPARADOS:
Son aquellos matrimonios que han realizado la separación legal, mediante “papeles”. La separación no significa que desaparezca el matrimonio. Los separados siguen siendo esposos y por tanto no se pueden casar ni por la Iglesia ni por lo civil ni por ningún otro rito. El matrimonio sigue vigente, aunque los cónyuges vivan físicamente separados.
El estado civil y religioso de los separados es “separado/a”.

– DIVORCIADOS:
Cuando una pareja casada por la Iglesia acude al divorcio y se les concede, la Iglesia no reconoce esta ruptura del vínculo matrimonial. Una pareja casada por la Iglesia que tenga el divorcio para la Iglesia siguen estando casados porque los católicos no reconocemos el divorcio.
El estado civil de los divorciados es el de “divorciados”. Ya hemos dicho que la Iglesia no reconoce el divorcio de un matrimonio casado por la Iglesia, por tanto el estado religioso es “casado/a”. Una pareja casada por la Iglesia que tenga el divorcio no puede volver a casarse por la Iglesia hasta que no se les conceda la nulidad de matrimonio.

Una pareja casada únicamente por lo civil (que no se han casado nunca por la Iglesia) si se divorcian, sí pueden acudir al matrimonio por la Iglesia, lógicamente, con otra persona mientras ambos reúnan las condiciones para el matrimonio canónico.

– NULIDAD ECLESIÁSTICA DE MATRIMONIO:
La nulidad se concede cuando hay alguna causa ANTES de contraer el matrimonio que hace nulo el consentimiento. Por ejemplo: una persona que oculta cosas sobre su persona; cuando les obligaron a casarse; cuando una persona mintió u ocultó información, etc. sobre algún aspecto importante de su vida, etc. etc.
La nulidad no significa que la Iglesia anuló algo que era válido (como puede suceder en el divorcio). La Iglesia no anula un matrimonio valido sino que en el proceso de nulidad lo que hace es comprobar que, efectivamente, hubo alguna o algunas causas que hicieron nulo el matrimonio.
Para solicitar la nulidad eclesiástica de matrimonio hay que estar casado canónicamente (“por la Iglesia”). Los matrimonios que no están casados por la Iglesia no pueden solicitar la nulidad eclesiástica.
Para pedir la nulidad del matrimonio no tiene que ver nada el que tengan o no tengan hijos. Si un matrimonio es nulo, es nulo. Los hijos se quedan con lo mismos derechos que amparan a los padres con respecto a los hijos.
Una pareja que tenga la nulidad pueden volver a contraer matrimonio por la Iglesia mientras no se les ponga una prohibición expresa por parte de la Iglesia.
El estado civil y para la Iglesia de las personas que tienen la nulidad matrimonial es el de “soltero/a”.

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